REVELACIÓN CÓSMICA
Finalmente la humanidad ha alcanzado el umbral de un nivel supremo de conciencia sobre su posición en el Universo. Tanto conocimiento abierto a quien lo busque que ya no resulta justificable ni conveniente ejercer tanto dogmatismo ni tantas respuestas distintas en relación con las preguntas fundamentales de la existencia: ¿De adónde vengo? ¿Hacia dónde voy? ¿Por qué hay algo en vez de nada?.
En el dominio cosmogónico la ciencia deja el campo abierto a la fantasía poética en cuanto a términos medios, pero es firme e inquebrantable en cuanto a la causa de todo cuanto existe: la Gran Explosión es una fluctuación cuántica a partir del Vacío. Esto significa la materialización del Universo a partir del Vacío. No hay en la Revelación Cósmica la menor idea de una creación a partir de la nada o ex nihilo. Hacer creer que hay algo en la nada es un nihilismo, un engaño y un error filosófico. Dentro de este escenario el drama se divide en Cuatro Momentos.
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En el origen no había un ser ni un no-ser. ¿Qué era lo que había entonces? ¿Qué había dentro y dónde?
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La luz y la oscuridad, naturalmente, más que sustancias, espacios.
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El “hombre primordial” ha dejado en la materia los cinco elementos de su armamento.
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Al final de los tiempos se revelarán los días postrímeros, que deben introducir la pasión del “iluminador".
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